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November 06, 2012

El Regreso de Lencho del cineasta guatemalteco Mario Rosales.









Existen hombres que le agradan a la desgracia. Charles Baudelaire con el ánimo de prologar avienta los ojos del jurado a un hombre que parece tener el sello de la mala suerte tatuado en la frente, y aparenta haber sido sacudido por el ángel del mal. Hoy aquí arrojo ante el tribunal de la crítica o sensibilidad sentimental a un personaje de colores fuertes y pesadillas en blanco y negro.

Lencho –el protagonista- viaja a New York, diez años después regresa a Guatemala para reunir un grupo de artistas que expondrán públicamente el arte en las calles. Hasta aquí –como se lee- podría tratare (premeditadamente) de un sueño de arte romántico “pinta paredes” para expresar la rebeldía antisistema opresor. Desde luego pecaríamos de una opinión ligera. Cuadrada. Fugaz.

El grupo que reúne Lorenzo es la muestra clara que el arte es un movimiento perpetuo de renovación, pues es un grupo de gente que cree que el graffiti, el hip-hop, el baile, la poesía, tienen el peso de sobrepasar la censura, la intimidación y la ignorancia. Todo esto lo combina Mario Rosales en una escena de detalles estéticos que proceden de una visión imaginaria anidada en su mente para volverlas real en una pantalla de cine.

Sin embargo, desde la tarima Lencho se ve más complejo que el resto del colectivo, sus recuerdos viajaron en su mochila ambulante no solamente de un país a otro, más bien subrayan la connotación del poder que tiene “aquello que duele” para que sobreviva no solo a la distancia sino que sea capaz de meterse en la máquina del tiempo y llegar del pasado a alterar el presente con una resistencia perversa.
El director Mario Rosales, -único culpable en este caso- le da un papel importante a la memoria como esa “gran inquisidora” que azota de día y noche al protagonista que parece huir del “spotlight” constantemente, como queriendo oficiar un rito artístico que ahuyente las imágenes de su subconsciente.

¡Difícil tu camino peregrino 
y más difícil si no aceptas tu carga ambulante!

Digo, si bien el director pudo escribir un guión justiciero donde la venganza nos mostrara sus máximos encantos, más bien se fue por el lado contrario, utilizando el pequeño porcentaje de probabilidad al reivindicar al artista (Lencho) en un rol de líder que al final de cuentas simpatiza con el espectador porque es una víctima de leyes quebradas y sinvergüenzas que castigan al que bien sirve, ahorcando con cadenas oxidadas (es decir, dejando marca) el cuello que sostiene la cabeza de dignidad, que en este caso debería ser aplaudido y laureado; algo que por supuesto, en un sistema corrupto y de baja autoestima es mucho pedir.
  
Y esto se hace evidente en la película que registra la mano pesada (y vaya que pesada) del rimbombante término “justicia extrajudicial” que no es más que la violación hijueputa de un hijueputa que se cree con el derecho de acosar, intimidar o llegar más lejos con un individuo que tiene todo el derecho de reclamar lo que como ciudadano espera de las autoridades y como ejemplo escribo la conversación que se tiene en la oficina del teniente sobre Lencho:

“Este es el hijueputa que anda organizando indios y mareros, Lencho es como le llaman. Su verdadero nombre es Lorenzo Aguilar, revisé los archivos de los 70’s y descubrí que el tata fue guerrillero, en tiempos del General Lucas hicieron la buena obra de aniquilarlo”

Bueno, el diálogo no es fácil de digerir, ni tampoco la manera educada que se espera de la autoridad, una pequeña muestra de las columnas que sostienen ese castillo de corrupción. Suponiendo que Lencho, señores del jurado (en este caso la suposición pasa a menos) se sienta aniquilado por la muerte de su padre, perseguido por pesadillas y atormentado por estar en la nómina de los impuros según la policía ¿no es acaso admirable el valor el regresar a Guatemala?. La filmación nos da tira ese ‘guacal’ de agua a fría los que por motivos de la violencia decidimos no volver a nuestros países y cortar ese hilo (cual vil ombligo) que nos une a nuestro origen. Juzgo a Lorenzo Aguilar como ese visionario-artista que muestra el lado invencible del arte que ante las tragedias ciudadanas, las tragedias de los pueblos y las injusticias puede siempre sobresalir. El arte tiene eso, el arte te saca de la tristeza, el arte te lleva fuera del círculo de opresión. 



Los poetas por ejemplo, tienen el poder de encontrar la sensualidad en un momento de persecución ellos ven el mundo diferente a pesar que no se les “vela” las injusticias, es decir, alquimistas de la palabra que convierten las maldiciones en el más preciado oro. El director opta por el graffiti (quizá mal juzgado) y delega responsabilidad a los personajes a que tiren la publicidad mercantil de las paredes –como lo hizo Sansón derribando aquel templo pagano- y como emisarios de justicia, pintar las paredes dando un escape visual a la comunidad, parafraseando a Lencho sería “tenemos que sacar el arte de los museos como lo hicieron los muralistas y dárselo al pueblo”.
El pueblo debe nutrirse de arte, el mismo pueblo que dice “esto ya se no aguanta” merece una relación con el artista, con el poeta, con el escritor, con el músico, con el fotógrafo con el cineasta, pues ellos son capaces de mostrar el lado humano del ser humano o aquello que el pueblo cree que ya no existe. 


“Venganza vs Arte” podría ser un buen epígrafe, después de haber visto la película vale la pena reflexionar en cual equipo queremos jugar. No es fácil, ni es un tema rosa o una copa llena de nada, al contrario, tendríamos que tener mucha madurez para aceptar que como comunidad guatemalteca, no somos los únicos afectados de la guerra, que en los archivos de la policía (como se ven en la película) hay miles de expedientes que quieren ser leídos, estudiados, recordados. 
Nuestros muertos (son nuestros) nos pertenecen como guatemaltecos, no le pertenecen al ejército ejecutor de la masacre. Ellos son parte de la memoria histórica y como Lencho, cada uno tenemos un pedacito de esa memoria, debemos buscar la justicia y como deber exigirla, pero el arte tampoco se puede caer. El director nos tiene con la vista en la pantalla, nos dice que todavía hay persecución, que nuestras autoridades están en pañales, que el General Lucas no hizo ningún bien, que él fue uno de los emisarios del sicariato que sus blasones solo le dieron la potestad de matar el cuerpo, que si bien dejó a gran parte de los guatemaltecos hechos pedazos, están los otros, los que sus fusilen nos pudieron matar, los que creen que el arte es posible en una tierra arrasada.
Y al ‘amén’ de cualquier sermón repetitivo El Regreso de Lencho es una película que vale la pena ver.

¡He dicho!


Les dejo el Trailer de la película:


Y este el sitio oficial donde pueden conocer más sobre El Regreso de Lencho aquí

October 26, 2012

Cortometrajes de Jorge Cabrera.




La primera vez que escuché aquello de "la caja boba"  y lo de generación educada por la tele supe que tenía que encontrar ese nivel de justicia y no encerrar al género del "rodaje" en un cuadro tonto del que no se saca más que ideas vagas y fugaces. Hollywood y Disney por nombrar lo que tengo a mano, nos vendió un mundo de pintorescas y ultramaquilladas escenas de diversión, los efectos especiales, saltos del tigre después de una explosión, la mutación de hombres (en segundos) en robots frente a nuestros ojos.

¡Vaya, dulzura tridimensional que nunca empalagó nuestra pupila!

Hoy, supongo; que tras largos estantes de producciones de cine y bombardeos de comerciales por lo "comercial" uno escoge a su gusto y gana. Y para eso estoy aquí para recomendar por si fuera poco y a mucho orgullo dos corto-metrajes  dirigidos y producidos por Jorge Cabrera, miembro también (como muchos) de la diáspora guatemalteca viviendo en España.

Ya que he oprimido (apachado dicen en guatemala) el botón "play" del control remoto virtual, Jorge me contó que su abuelita fue la responsable indirectamente que él ahora trabaje en filmación: mi abuela de Chiquimula era genial para contar e imaginar historias, no me veo capaz de hacer como ella y contarlas ante mucha gente pero si de interpretarlas por otros medios como el cine. Y así las cosas, eligió bien.

Andan por la red por dos cortometrajes que pueden verlos en esta página:  SINCTRL.COM y de los que quiero hablar con un poco más de detalle. . .

NO SE SI SABES LO QUE SIENTO:
el título es un atractivo 'post it' pegado en la pared que insinúa que hay algo que el director quiere contar, mientras que lo único que nos dá como pista es: Buscando la empatía de Andrea, Carla volverá a aquel día y revivirá aquel crimen . Desde ahí el que observa tiene la certeza que hubo un crimen, por lo tanto un muerto y a su vez aquello de . . . "¡Hey, estoy sientiendo algo, te lo quiero contar mira para acá ocupate de mí en este momento, deja lo que estes haciendo y escucha atentamente porque detrás de lo que pasó hay un "sentimiento" atrapado y te interesa porque tu participas también del resultado!"

En la primera escena vemos las 'patas del muerto' después aparecen dos mujeres hablando sobre el crimen y las consecuencias, hasta aquí nosotros que apenas se nos empieza a revelar la tragedia y sentados en la tercera silla fijamos la mirada en el rostro preocupado de las actrices y los hechos empiezan a aparecer uno tras otro como la segundera del reloj en unas vueltas seguidas pasando del principio al fin y viceversa. Mientras la historia va tomando forma en Andrea que -mas o menos- entiende, se queda en el aire algo que no logra captarse del todo. Dalo por satisfecho Jorge porque vas en buen camino cuando dijiste "Espero no solo poder captar su atención durante el tiempo que dura el mismo sino que meterlo en la historia, que sienta, reflexione, se involucre".
 Y sí, esa esa la ventaja de un proyecto con poco presupuesto que se puede sacar de la pantalla algo más que lujo y luces; --y como decía-- el hilo que se queda en el aire mientras Carla nos explica lo que siente es el bastión para la escena final, es decir, un sentimiento que es muy bien conocido después de ser victima sin deberla ni temerla. Y por supuesto, llegar a saber lo que la protagonista siente.

IMPORTANTE
   pueden verlo aquí


Pardon (me). Creo que es lo más cercano (en inglés) para decir: ¿Perrrdón? (en español) Digo; la vacilada que nos da el director en este -otro- corto es algo más, la pista está después de verlo más de una vez en los primeros segundos ('quizá en el 41 o 42') pero no deja de ser chistoso que el actor principal -Rafael Romero- nos traiga pensando los nueve minutos por qué corre. Vamos a tener que ser más cuidadosos la próxima vez que Jorge nos sorprenda con algo como esto.

Saben; recuerdo que leí a Nietzsche diciendo que Dostoievsky es el único psicólogo del alma, algo en lo que estoy totalmente de acuerdo, y desperdigados por ahí vemos a otros que estampan en sus obras lo qué se ve más allá de lo que la cámara enfoca en este caso sacar del alma del actor y pasarlo al público. Y la gran pregunta ¿Cómo se se le sirve la paranoia al espectador para que se la coma completa? (lo juro, es sin albur) realmente no lo sé, pero IMPORTANTE tiene algo de eso, nos altera el pulso de saber que el protagonista corre y ve que lo vigilan por todos lados. Por ahí lleva un sobre que nunca sabremos que tiene y que me recordó a Pulp Fiction, y si esto sigue por la eternidad creo que en IMPORTANTE el sobre contiene a un demonio travieso como Agramón el demonio que personifica el miedo, o Asmodeo aquel que fue vencido por Tobit quemando un pescado y quizá Antonio lleva un pescado en el sobre para auyentar al demonio que lo persigue, tanto así, y dejando volar la imaginación que Jorge Cabrera no quiso enseñarnos el sobre porque nuestra humanidad sensible no soportaría tanto horror.

Bueno, preguntas que quedan sin respuestas, ¡Esperen! hay una respuesta, y se encuentra al cerrar la puerta o lo que Disney representa como THE END.
Un gran trabajo el de Jorge Cabrera y el grupo Los Guates que representan talento e innovación en un espacio donde Guatemala tiene que ser conocida. Con aciertos (en esta caso de los guates) y desaciertos que en el camino se encuentren los cineastas. Aun así no es fácil llevar una idea a lo visible o tangible.

NO SE SI SABEN LO QUE SIENTO, lejos de todo patriotismo ciego pero si con mucha consciencia para los que empezamos a amar otras tierras es IMPORTANTE que no se pierdan estos dos cortometrajes de escritos y dirigidos por Jorge Cabrera .

He dicho!