Harold Bloom, -crítico literario estadounidense- dijo: "Estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderte más a ti mismo" -yo le agregaría- y a la humanidad. Cada vez que recuerdo a José Saramago en "Ensayo sobre la ceguera", pienso en egoísmo y solidaridad, dos términos opuestos manejados con tal perfección por el autor en esta historia. Basicamente se trata de un hombre que de pronto se queda ciego, una ceguera blanca como un mar de leche que contagia a muchos, obligando a las autoridades a ponerlos en cuarentena.
Ojalá el teclado obedezca a mis dedos para no cometer el error de contarles la historia completa, mi intención es dejarles por muy poco, una gota de curiosidad por este maravilloso libro.
En mi intento por hacerle una ecografía al libro, aquí van los términos que a mi punto de vista destacaron.
EGOÍSMO:
Que sale a flote, cuando siendo afectados por las mismas condiciones de vida, (llámese crísis ecónomica o enfermedad en este caso) los contagiados siguen pensando en retener algo sólo para los suyos y abonando la actitud egoísta sucede que en esas condiciones creen que no hay peor sufrimiento que el propio, que por estar viendola negra (en este caso blanca no?) tienen que ser el centro de atención, que los lleven en hombros, camillas, burros y todo lo que sirva acomodar su dolencia. Pero 'ojo' porque el espíritu de sobrevivencia despierta sus defensas, así el egoísmo intenta hacerse a un lado, para formar una tribu de desdichados cómplices que a tientas buscarán la justicia en el marco de discriminación que los aisla.
SOLIDARIDAD:
Saramago manda a la hoguera aquel dicho: "en tierra de ciegos el tuerto es rey". La heroína de la historia vivifica la solidaridad, el amor al ser humano, capaz de ponerse en las chancletas de los demás, fingiendo la ceguera, ofreciendo sus ojos, manos, pies, como sustitutos del grupo de incapacitados que va en aumento, jamás tomando ventaja de su entera salud, no toma el papel de verdugo al contrario, procura servir, y cuando el escenario se pone más crudo hasta los lectores nos aferramos a su brazo para que nos guíe en el caos. Un ejemplo de virtud que me hizo recordar a una de las mujeres que más admiro, La Madre Teresa de Calcuta, que era capaz de limpiar el vómito de los moribundos acompañandolos en el último respiro y cumpliendo así con la caridad que ella misma se demandó.
Indiscutiblemente más que un ensayo es un libro de introspección, (como que es mi palabra cabalística eh...¿?) los nombres sobran, me refiero a los 'apellidos', aquí no existe Pedro Picapiedra o Juan Perez, el común denominador es la ceguera y los personajes son conocidos, como la de gafas, el del parche, el del pasito tún tún etc. Amén de discuciones, el autor creó una obra maestra, que debe de ser leída por aquellos que nos 'requetegusta' la literatura o los mandamases que nos "des-gobiernan", quizá al menos su conciencia logre sentir una cosquillita.
El diseño sin diálogos, al principio quizá confunda aunque los signos de puntuación magistralmente acomodados nos socorren en la lectura, aparte que no sé de donde sacó esa magia para que captemos cuando habla un personaje y comienza a hablar el otro. ¡Maestrazo, me quito el sombrero ante usted!.
Según supe ya filmaron la película. . . alguien sabe si ya está disponible?.
Algunos sitios con las imágenes de la filmación:
www.lashorasperdidas.com
Bernardo Blengio Fotografías.