September 14, 2007

Cuando sea grande, quiero ser como tú.


Es una lástima pero no lo logré, en alguna parte del camino desvié mi mirada y mis objetivos y fui trazando otro rumbo que me llevó a ser lo que nunca imaginé ser, soy la contra-parte algo completamente diferente, la otra cara de la moneda, si un día quise ser 'blanco' hoy, soy 'negro'.

Me imagino que no me esforcé lo suficiente por conseguir lo que tan ansiosamente acariciaba mi subconsciente , llegué a una meta diferente y por eso hoy le rindo tributo, al icono que me perseguía en mis sueños de niñez.

Siempre quise ser como la señora que vendía pollo en el mercado, era un deleite para mí cuando mi madre, que es una carpintera con los músculos de los brazos muy desarrollados tomaba del cajón de los ahorros el dinero y me decía con la voz angelical de una madre amorosa: «"hija, ve con la señora del pollo y compras dos libras.»

Me invadía tanta alegría que era casi incapaz de contenerla en mi ronco pecho, y me alistaba con mi caperuza roja, (perdón, ese es otro cuento) .Les decía, iba tan feliz a comprar el "mandado", es más pulía con un mantra mi inocente mente para poder estar lista y observar cada movimiento de la señora que admiraba, y guardar cada ademán de mi ídolo; sí, era la vendedora de pollo.

Ella, con unos labios adiposos, arrugados y pintados con color marrón, me daba los buenos días y empezaba la tarea de desmenuzar a su víctima, mientras yo seguí atenta mi vista para no perderme ningún detalle de la labor que sus manos grasientas, -con el esmalte de uñas descarado- realizaba.

Me preguntó cuantas veces después de darme la vuelta no se preguntaba esta señora: ¡Qué niña tan rara por el amor de Dios! me idiotizaba tanto , al ver partir un simple pollo. Pero , ella jamás se imaginó que para mí era mi ídolo, cuando subía a mi habitación tomaba algo de plástico embarrándolo de aceite simulando la grasa que desprendía el pollo y platicaba los últimos chismes de la colonia con una amiga imaginaria para parecerme a ella en algo. ¡Dios, Ohhh Dios, que recuerdos!

Pasó el tiempo y dejé de pensar en la doñita del pollo, mis caminos fueron muy distintos giré el volante de mi destino hacía otro lugar y ahora en momentos de cavilación me doy cuenta que no soy ni una pizca parecida a ella, soy algo diferente, el destino me jugó una mala broma y ahora estoy en un lugar del mundo, escribiendo en un blog, y comunicandome bajo el embrujo de la cibernia con otros que igual que yo formamos parte de este mundo de letras y signos de puntuación.

Me atormentan las preguntas cuando pienso en el ídolo de mi niñez y hasta ahora no he podido averiguar que era exactamente lo que esa figura proyectaba en mí que hacía querer parecerme a ella todo este tiempo , por supuesto sin éxito alguno.

No supe más de ella después de mi adolescencia, hasta hace poco supe de su muerte senil, y yo me quedé recordando su aspecto de diva, sí, así la recuerdo , aunque ahora nada más su espectro ronde por mi memoria. «La señora que vendía pollo»

De todas las figuras que forman parte de una economía en un país tachado de "tercermundista", los vendedores de los mercados que abastecen nuestras alacenas, forman un pilar importante, lo queramos reconocer o no, son ellos los que se preocupan porque tengamos frutas, verduras, pollo, carne y todos estos importantes alimentos, en nuestra mesa.

Aplaudo la mente precisa y activa de gente que pueden incluso ser analfabetas, pero el instinto de superación y si se puede llamar superviviencia, los mantiene dispuestos y en alerta para negociar y ser esa base importante de la sociedad.

Un pequeño halago desde este blog para todos los que se levantan muy temprano a vender los alimentos de los hogares a nivel mundial.

Amén.




22 comments:

Quintus said...

la belleza de una infancia sin prejuicios!

Javier said...

Vaya!!! bonita historia, creo que los verdaderos héroes son como tu decís los que se esfuerzan y arriesgan día con día a ser mejores a base de sacrificios diarios.

saludos.

Bretero said...

Qué tal:

Primero me pareció que era algo que se estaba inventando, por lo de "mi mamá era una carpintera..." pero al final creo que su historia es cierta.

A mi hay dos tipos de personas que me gustan, las autenticas, y las que aman o reconocen lo autentico. Los oficios sencillos son autenticos. La mayoría de mis amigos hacen oficios autenticos: electricistas, albañiles, etc. o bien, son comerciantes.

El comercio informal de Guatemala es el 76% del total del comercio. Es decir, Guatemala es un pais de emprendedores - que no estudian un curso de eso en la Landivar ni menos se graduan de eso en la Marroquín -.

Ese comercio informal no tiene practicamente ningún apoyo del Gobierno. Algo nada nuevo para nadie.

Me gustó la parte de la niña que subía a "su habitación", que yo le diría "su cuarto" y que hacía lo que la señora imaginandola.

Hasta ahorita no he dicho nada.

Su título dice "Cuando sea grande, quiero ser como tú". Nunca he "tuteado" en mi vida, entonces lo voy a traducir para poderlo pensar: "Cuando sea grande, quiero ser como vos...". Eso ya me dice algo a mi, y ahora puedo comentar:

Mire, yo no descarto verla a usted vendiendo pollo. Si vendiera pollo, si desmenuzara pollo, con gabacha y su piel sudadita, yo le querría robar un beso igual, abrazandola por la espalda sin que me viera. Cuando no existe nada, soñar es igual que no soñar, entonces yo creo que usted podriá ser vendedora de pollos muy pronto, y en los ratos libres irse a "zampar" a la Biblioteca como ese señorsito que se llamaba Augusto Monterroso. La literatura de Monterroso, para unos pocos es una basura, y para muchos es parte de la literatura universal y estuvo cerca del Nobel en las prenominaciones de hace unos ... no importa cuantos años.

Monterroso luego de su chanse de carnicero se iba a meter a la Biblioteca Nacional (de Guatemala) y dijo él de ella: "La Biblioteca Nacional de Guatemala sólo tenía buenos libros, como era un pais pobre, sólo tenía buenos libros". Eso es así mi estimada, por eso es tan bonito leer un buen libro luego de vender pollo, y por eso a mi me gustan las mujeres que venden pollo!

La vida es tan simple cuando es simple.

Pero sigamos:

Monterroso no estudió sino era carnicero y en las tardes leía mucho. Se hizo escritor, no lector, sino escritor, ojo. Entonces un día terminó dando clases de literatura en la UNAM. La UNAM es la única de las mejores universidades de América que es estatal.

La USAC lo fue en su momento, posiblemente lo volverá a ser.

Pero sigamos:

Monterroso era un niño, luego un carnicero, luego un lector, luego un escritor, luego un revolucionario, luego un exiliado, luego alguien universal, luego tuvo un Honoris Causa en Guatemala, y luego se murió.

Filistea - no voy a decir su vida sino un capitulo - una noche platicó con el Tatuelo sobre Monterroso. Hablaron sobre su Triptico. Llegará a ser vendedora de pollos? Y porqué no?

Tato - Nada. Sólo me paré aquí para no ser imaginario.

Cuando sea grande quiero ser como vos?

Cómo quien?... Ya lo fuí. Me da miedo seguirlo siendo, me da miedo no ser bueno.

Siento mucha angustia de lo que yo pudiera llegar a ser, porque ya soy grande y sigo siendo lo que me provoca llevar el mundo a cuestas y sin mecapal porque no lo sé usar. Si lo supiera usar quizá todo sería sencillo.

No quiero ser como nadie, ni quiero que nadie sea como yo. No tengo oficio pero por eso tampoco un lugar.

Pero admiré mucho desde niño a alguien.

Y no sé, como tengo el miedo que tengo... como no tengo a quíen contarselo, como nadie tendrá el tiempo de escucharme, como a mi solo las putas me cuidan, entonces... mi estimada amiga Filistea, cuando venda pollos, alguien le comprará los menudos de alguno de todos, y pagada por mi sonrisa porque el dinero a mi no me vale nada, me hará una buena sopa, y usted será la misma señora que a usted y a mi nos gustan.

Abrazos.

PD
Guarde este porque se acaban, los días de las palabras. Se me acaban mi querida.

Alfarero. said...

Y si la señora hubiese vendido pescado fresco?

Hoy día se usan maquinas para vender el pollo, las ventas de pollo y el comercio informal estan desapareciendo en algunos lugares.

En todo caso, la gente puede probar hacer la labor de la señora en la cocina precisamente.

Agarrar tambien las tareas de trabajos manuales para aprender un poco de todo, carpinteria, tapiceria, electronica, etc, etc...

Existe el comercio informal, igual existen la artesania, la gente que busca otras formas de laborar y llevar a cabo sus propias iniciativas.

Fuera de esto. Me hubiera gustado conocer toda la historia de la señora vende pollos.

Tuvo hijos? (tema familiar)

Vendia pollos por que era un labor que ella amaba hacer? ( skills)


Vendia pollos por vocación o por necesidad? ( necesidades )

Por que cruzo el pollo la frontera? (filosoficos)

Realizo sus sueños la señora que vendia pollos?

Cuales eran los sueños de la señora que vendia pollos, a quien se queria parecer, o estaba contenta ser como era?

Hubiera cambiado esa profesion si hubiese tenido la oportunidad?

Comia pollo?

Mónica Lima Quinto said...

Como tu lo decís, la gente nos tilda de tercermundista, pero acá hay gente que le gusta mucho trabajar, esforzarse y progresar en todo sentido.
Saludos Fili

Quetzali said...

Fili: eso me recuerda mis años de adolescencia, para las vacaciones en la mayoria de hogares de mi pueblo mandaban a los patojos a que aprendieramos un arte -sastreria, carpinteria, costurera, etc-, porque nos decian que el estudio debia acompañarse de algun arte, conozco algunos amigos que son profesionales universitarios y son sastres o saben algun oficio. Yo siempre quise ser como las vendedoras de mi pueblo, porque siempre tenian las bolsas de los delantales llenas de billete, es muy cierto lo que dices: algunos no saben leer ni escribir, mi abuelo paterno fue uno de ellos, pero mis respetos, vivio en la epoca en que se tenian que ir en caballos a la costa marquense a vender sus productos.

La Filistea said...

Me pregunto: ¿Quién me visitaría de Russia?... Bienvenidos!

Quintus:
Así es, recuerdo que mi hermana soñaba con ser una señora que vendía tortillas, ya después uno acarrea con traumas.

Javier:
Cuando un trabajo se realiza porque a uno le gusta, no hay sacrificio, claro siempre y cuando todo esto también te de dinero. Pero verdad Javier, a veces los ejemplos se encuentran en maestros no reconocidos como tal.
Abrazos.

Don Tato-Bretero:
Mi mamá si fue una carpintera, jajaja!!
Bien.. el tuteo me está viniendo automáticamente, no pensé que de pronto pudiera hablar de "tu", pero me he acostumbrado en este país a pesar que el "voceo" me representa oralmente.

¿Cómo así que se le van a acabar las palabras? ¡Qué tacaño anda usted ahora!.
No me sabía la de Monterroso, si lo hubiese sabido hace muuucho tiempo que yo hubiera tirado al toalla y tuviera un puesto de pollo.

Já es que parezco adivina!

Alfarero:
Si la señora hubiese vendido pescado, sería la señora del pescado :)

Como quien dice Alfarero, poco te importaron mis sueños, jaja, al grano vamos con la señora del pollo.
Creo que tuvo un hijo, su vida era un encanto tras el mostrador del pollo, así nada mas a secas.

Por vocación y por necesidad las dos cosas la hacían más interesante.

El pollo cruzó la frontera porque andaba de la mano de un "pollero" jaaaaa!

Ella comía pollo y algunas veces se los comía crudos, lo vi con estos ojos azules como el cielo despejado, no me cabe la menor duda que realizó sus sueños, aunque la huesa se la haya llevado tan joven..
Snif!

Mónica:
Es increíble como no se cree que una persona pueda tener un trabajo aparentemente sencillo y nada relevante, pero esos pequeños negocios, sino fueran administrados por sus dueños de la forma correcta, otro gallo les cantaría.

Estamos hechos de maíz .
Abrazos Mónica.

Quetzalí:
He ahí el "meollo del asunto", aprender un oficio, es bien importante, claro aunque también el estudio pero sino hubo oportunidad como no la tuvieron algunos de los nuestros, el ejemplo de superación permanece en nuestra memoria.
Chaludos.

TEA CUP CLUB said...

Hola Fili, creo que todos en un momento tenemos recuerdos de infancia de esta manera, quien no conocio a la sra. de las verduras, a al sr. de la basura, jalando la carreta con un burro viejo, o la sra. de las tortillas, es increible, si pudieramos hacer un libro de la vida de cada uno de ellos, te aseguro que son divas y verdaderos heroes, nos catalogan de tercermunidistas, pero economicamente, porque en nuestra guate, con o sin sus problemas EL CALOR CHAPIN y la unidad de la familia, ni el gringo mas sofisticado ni el aleman mas preparado gozan de virtud tan linda.

Tu historia es igual a mi historia, pero mi heroina era la Sra. que vendia las tortillas y el atol en la esquina de la casa. Y sin dejar a Dna. Thelmita con SU TIENDENCITA, con sus famosos heladitos de leche (con orgullo mi madrecita, mi DIVA ) que la busco tanta gente por esos helados y sin decir que nos saliamos de escondidas del America Latina para poder ir a saborearlos.

Un beso Fili

Veronica

Bretero said...

Podrian dejar de decir (para siempre) la frase "nos catalogan de tercermundistas"?

Digo, importa un "culo" que alguien nos cataloge. Nosotros sabemos lo que somos, y si nos dicen "mierdas" o si nos dicen "santos", no nos debe importar.

Si somos incluso gente con las cualidades "extras" que dice Monica Lima, entonces porqué preocuparnos porque un aleman o un yanqui nos catalogue?

En fin, ya es cosa de cada uno.

Filistea: Sabía que no sabía lo de Monterroso, y sabía que casi nadie acá sabía eso a pesar de que se ha publicado muchas veces. Sé que usted es adivina y que llegará a algo grande, por eso le digo todo lo positivo que puedo decirle.

Mis palabras se me acaban porque se acaban las palabras. Las dije ya muchas, y mucho. Muchas se las llevó el viento, el que había adentro de algunos corazones y mentes, y otras que dije que fueron "burradas" se las llevó el viento, el que levanta los papeles que la gente tira en el Parque Central.

Se acaban las palabras mías, porque yo también soy adivino y mi vida... lo que soy, ya no lo seré. No soy tacaño, pero la angustia se corta de raiz y sólo sé que me tengo qué ir, dejar los crucifijos y mudarme a un lugar donde no tenga gente al rededor.

Un respetuoso abrazo.

Adriana said...

Muy ilustrativa tu historia, me encantó!.
Estoy de acuerdo contigo, cuando dices que los analfabetas o personas no estudiadas tienen mas fuerza se voluntad y ganas de superación que derrepente una persona estudiada. Me identifiqué mucho con tu historia y me hizo recodar de donde vengo y todo el camino que he recorrido para llegar a donde estoy.

Gracias por compartir ese historia con quieres estamos embelesados con el ciberespacio. ♥

Pilar Simó Flórez said...

BONITA HISTORIA !!!!! Y MUY CONMOVEDORA ME ENCANTO, TODAS TENEMOS NUESTRA PROPIA HISTORIA CON UN HÉROE........

PAISES TERCER MUNDISTAS MILES, HAY QUE SEGUIR PARA ADELANTE.......EL MIO ES UNO DE ELLOS.

MILK BESOS

lunabrillantee said...

Yo creo que todos tenemos alguna historia parecida a la tuya, y es algo que nos marcan de cierta manera, ver a esta gente haciendo lo que les gusta sin ningun problema y sin ningun complejo.
Excelente blog.

ale said...

Sí, yo creo que de niño/a uno no se complica, y qué razón de preferir andar en el campo que sentados en una oficina :)

El privilegio nuestro de haber podido escoger el camino que seguimos. Todavía tenés tiempo de abrir tu pollería (orgánica y de pollos felices, porsu).

la Brexa said...

LOs héroes verdaderos son los que siempre perseveran y luchan por ssu ideales sin importar que suceda

Un saludo, muy buien blog

Alfarero. said...

Chala:

O sea, filistea:

No es que no me interese por tus sueños, conociendote como te conozco, creo que los tuyos ya estan realizados, y son buenos y agradables, mas alla de las ilusiones estas donde estas por que no sos la señora vende pollos - la realidad es la que cuenta, y la tuya esta muy bien. Y deberas evaluarla para apreciar que has ido mas lejos que los sueños.

;-)

las ilusiones pueden ser siempre llevadas a cabo, asi que si un dia deseas cumplir con ese sueño aunque sea por un dia, lo puedes hacer, lo unico que te pido por favor, es que no te vallas a comer un pollo crudo!

Abrazos.

La Filistea said...

En este lado del mundo ya empezamos a recibir las temperaturas frías de otoño. :)

Tea Cup (Verónica).
¡Que ricos los helados de leche!, bien para doña Thelma, que hasta hacía a las patojas irse de 'capiuza´ (de pinta).
Esos son los personajes que a uno lo acompañan, cuando vienen los recuerdos de la juventud.
Abrazos.

Bretero:
No creo que nos llamen 'tercermundistas' solos los "blanquitos", a mí me late que eso siempre lo vamos a decir, los que ahora lo decimos.

No se vaya plizz!!.
Mas bien creo que hay cosas que se presienten de acuerdo a como se está dando el presente, es nada más un cálculo inconsciente que se realiza , deducciones simples y a veces son ciertas.
Pero también vienen de la sugestión de ver muchas películas donde sale el Arnold Chacheneger.

Abrachos!

Adriana:
¡Tus palabras me gustaron mucho! me hicieron sentir muy bien, el ciberespacio es un mundo muy grande.
Gracias por venir eh?

Pilar
La admiración que yo sentía por esta señora, primero era física, porque era guapa y ahora me doy cuenta de su labor.
Nuestros países siempre emprendedores.

Bienvenida!

Lunabrillante:
Exacto, sin ningún complejo , porque aparte de eso también hay ganancias ($$) o sea, doble incentivo para hacer lo que a uno le gusta.
Y donde dejaste las estrellas?.

Ale:
Por ahora tengo un pescado sobreviviente a una pandilla de varios que compramos, o sea descartado ser vendedora de peces de colores, me va iría mejor con los pollos muertos, espero verte de clienta.
;)
Chaludos.

La Brexa:
Atinadísima la frase que te tiraste, así mismo es!
Bienvenida.

Alfarero:
Prometido no comeré un pollo crudo, mejor asado con puré de papa y una coca cola bien fría. ¿Gustas?.

Me arrugaste el corazón :(

Gustavo Abril said...

Un post que me ha encantado, Filistea, me trajo a la mente las mil y una veces que, siendo un niño, acompañé a la empleada doméstica al mercado (El San José "Mercantil") de Quinta Samayoa, en la zona 7.

Nadie se imaginaría que a los 6 años, la primera profesión que anhelé tener fue la de luchador de lucha libre (como "Nacho Libre") pero todos se reían de mí cuando lo contaba, entonces cambié mi sueño de; ya nadie se reía de mi cuando decía lo que quería ser de grande, pero mis padres me regañaban, según ellos, yo tenía que ser ingeniero o arquitecto. Al final terminé siendo un híbrido de estas dos últimas profesiones, y también soy piloto a medias.... pero aunque todos se rían de mi, no me importa decir que aún suspiro cuando veo un cuadrilátero.

EDS said...

Muchas gracias por compartir esta experiencia de la infancia. Personalmente creo que sigo siendo un niño, solo que con más lecturas y experiencias. Además tengo una maestra extraordinaria para no dejar de serlo: Mi Hija.

Con post tan especiales como este me siento motivado a conservar ese niño que llevo dentro. Te linkeo en mi blog, pues asi te sigo leyendo.

Saludos

Goathemala said...

Gracias por tu texto tan alegre y sorprendente. De pequeño yo me maravillaba ante los pescaderos. Me fascinaba ver como esculpían al pescado y sacaban filetes de merluza, el hueso del bacalao o lonchas de una lubina. Era una fascinación similar a la que experimento ante el fuego en una noche de acampada al raso.

Quizás se oculte tras ello la admiración ante el trabajo manual. Eso puede ser algo atávico a los que, como yo, son patosos (mejor manosos).

Por cierto una de las cosas que más me llamó la atención en Guate es lo extraordinarios trabajadores que tiene. La gente es allí muy responsable con sus trabajos y los que tienen un negocio ¡es espectacular, no cierran nunca!

--
Saludos.

La Filistea said...

Gustavo:
Yo creo que ese sueño de ser luchador es de muchos niños, tengo dos sobrinos que se mueren por ser John Cena y no sé quién mas.. Así que no estás solo te acompañan muchos soñadores.
Animo y espero verte luchando contra El Zorro, es un luchador guatemalteco.

Abrazos.

EDS:
Seguimos siendo niños eh?, así es, lo bueno que tenemos quién nos los recuerde.
Saludos y bienvenido.
Se me olvidaba, gracias por enlazarme. ;)

Goathemala:
Es cierto la gente casi nunca se toma los feriados cuando tienen negocio propio, a pesar de buscar las ganancias, lo hacen porque les gusta mantenerse ocupados.
Mi papá tenía un negocio hace años y uff!! nada más cerraba en "viernes santo" ¡Imaginate!.

Con que vendedor de pescado?, ahora que lo pienso bien, la gente que se dedica a descuartizar los animales que nos comemos, son tan precisos en los cortes que el tiempo en las carnicerías, pescaderias etc, se pasa rápido.

Renovado de tus vacaciones verdad?.
Abrazos.

gustavo abril said...

Filistea:

Ya no me daría el físico para el combate con "El Zorro", (jajajaja), por allí me pareció leer algo sobre los helados de leche de Doña Thelmita...... que ricos eran, palabra que sí, pero no se olviden de que eran de leche CON PASAS, un detalle que no debe quedar en el olvido.

Un abrazo cariñoso para esa gran señora y un beso para ti, amiga Filistea.

Pirata Cojo said...

Muy bonita historia, me regresaste al mercado central antes del terremoto, mi mamá me llevaba a comprar, me encantaba ir con el señor que vendía los granos, siempre me robaba un poquito de arroz y frijol y lo guardaba en las bolsas del pantalón.