September 26, 2013

Una reflexión de Jueves.



El 28 de Agosto, Google nos sorprendió con el Doodle con la celebración por cumplirse 50 años de un discurso maravilloso que dió Martin Luther King Jr.  La primera vez que entendí la profundidad de ese discurso yo estaba en una salón de clases de una biblioteca pública de Brooklyn, New York. Era la única "hispana"entre todos mis compañeros, la mayoría eran de la raza negra, 'afroamericanos', ellos eran como 20 y los otros cinco restantes eran chinos. Recibía el curso de clases para preparnos al examen de GED. La maestra nos puso a leer el discurso de Martin Luther King como comprensión de lectura, lo habíamos escogido por votación unánime porque aparte de todo creíamos que era algo que nos iba a motivar.



Mi maestra empezó la lectura y así cada uno leíamos un párrafo, era realmente emocionante leer de voces 'afroamericanas' ese discurso, al final todos conmovidos aplaudimos a la memoria de ese hombre que cambió la historia de este país. O al menos, ha ayudado a hacer realidad la ley de convivencia. Se ve, por supuesto en las calles como todos convivimos, en los trenes, en los restaurantes en las playas,  y como se extendido de 'negros, latinos, asiáticos, etc'.

Amigos me han contado que hay lugares donde todavía se puede ver el odio racial, jóvenes con bates y cadenas amenazan a los negros que se atreven a correr sus calles, eso muy cerca de donde vivo. No lo he visto, pero he visto como algunos de descendencia italiana escupen cuando ven pasar a un negro en su barrio decorado con banderas de Italia y estatuas de sagrados corazones en los jardines. Me indigna claro, a veces siento que una 'matrioshkita' reaccionaria vive dentro de mí y me empuja a luchar por las injusticias, no lo puedo explicar, pero me he metido en líos por defender causas imposibles (eso da para otro tema, porque me avergüenza decir que por mi culpa un señor perdió su trabajo al pelearme con su jefe porque lo maltrataba, pero en fin, esa es otra historia que un contaré completa).

Sin embargo, el discurso I have a Dream de Martin Luther King, no deja de tener la misma fuerza cada vez que se escucha o se lee, principalmente cuando tu mente ya descifra la connotación de las palabras en inglés y logras entender el significado de algunas frases que a veces tienen una traducción sub-estimada o sobrestimada, al final, creo que peco de apresurada estos discursos tienen la virtud de sobrepasar el idioma.

Cuando yo vi el Doodle, inmediatamente pensé que se trataba de Barack Obama y sus particulares orejas, (no me refiero a la CIA o NSA que también son orejas, sino a las que tiene pegadas en la cabeza) me sorprendió que si se trataba de Martin Luther porque era la cabeza de Obama, aunque los dos son negros, su forma craneal es totalmente distinta, es decir, en Google se equivocaron. Eso, si es que no lo hicieron a proposito.

¿Por qué a propósito? El presidente Obama ya no tiene el mismo recibimiento por el espectador, el ciudadano ya le cae mal hasta escucharlo hablar, si antes era un deleite como orador ahora lo vemos como un hombre cansado y con un lenguaje corporal que niega todo lo que dice, porque simplemente su administración ha caído en error tras error. En su campaña se metió a la bolsa a un montón de gente que quería que sus hijos regresaran de las bases militares y volvieran a casa, era practicamente su sello, con Obama las tropas vuelven a casa. ¡No más guerra!

Poco a poco los terroristas se multiplican y resulta que este país se ve amenazado diariamente por la horda enemiga. Es el país más poderoso, ya lo decía Saramago "en el mundo hay dos grandes potencias Estados Unidos y tu". Es obvio, que siempre van a querer desbancar al imperio. Dios nos guarde de tener la guerra en las propias calles gringas. No es lo mismo ver los cuetes en la televisión que tener que verlos desde la ventana y escuchar los bombazos en la esquina rezando que no sea tu casa con la que choque.

M Luther King, era un hombre 'diferente y similar' a Obama, muy parecido porque él era un guerrero, con el liderazgo de una guerra racista, con un sueño -hasta ese momento simbólico- y con una convicción de YES, WE CAN, y es aquí donde se ve la diferencia, porque esa frase fue usada por Obama para ganar la presidencia, era como ver al Tío Sam señalando con el dedo y diciéndome vamos únete nosotros también podemos votar el estereotipo racista y convertirnos en un país que va a ser respresentado por un negro, "yes we can".

Y así fue, Estados Unidos de América sembró un presidente negro, tirando al trasto el apodo racista y la convivencia se hizo realidad, mientras bajo las cortinas se creaba todo un plan a largo plazo de conspiraciones y males de ojo que donde la única víctima, disculpe usted, es Estados Unidos. Pasó el tiempo y en pleno 2013 Obama ya cansa, ya aburre, es altamente criticado, nadie lo tolera y zass! aparece Google celebrando los 50 años del discurso de Martin Luther K, con la  espalda, el craneo y las orejas de Obama. ¡Pos oigame no hay derecho!

Para eso mejor hubieran puesto esta foto  y no pasarse cagando en uno de los discursos más bellos que han pasado por este corredor gringo que solo le corresponde tener la foto de su autor, el Reverendo Martin Luther King Jr.

¡He dicho!












July 21, 2013

"La Mujer en la Literatura". -Literatas que dan lata-

Recibí una invitación para participar en un colectivo de mujeres en el cual escribiríamos un texto sobre la mujer en la literatura. Estuve varios días en un bloqueo mental y desértico, una cosa de locos. No venía a mi mente un texto que explicara bajo mi punto de vista qué motiva a la mujer a escribir o, en este caso, a ser parte de la literatura.
Tengo una amiga que lee las cartas, prepara pócimas, hace conjuros, levita y muchas veces se hace invisible, así que la visité para que canalizara la energía negativa que me invadía y producir algo positivo y, de paso, llamar a algún espíritu errante con buenas nuevas del más allá.
Esa noche coincidía con Luna llena propicia para el encuentro. Nos sentamos alrededor de la mesa; sobre la mesa un plato con agua, un vaso lleno de sal, dos limones en cruz, dos velas blancas, un lápiz y una libreta. Mi amiga pidió que rociara sal en el agua y lo hice; que insertara las velas en cada uno de los limones y lo hice. Mientras, ella recitaba una oración citando a todos los fantasmas de la literatura. “Si tienes fe”, me dijo, “todo es posible.”
 
Poco a poco, la fe me fue abandonando: tenía tres horas de estar esperando que una señal, un ruido en la puerta, una luz descendente, un pellizco en la nalga, que se apagara una vela, qué se yo, cualquier indicio fantasmagórico sobre el lugar. Nada apareció. Todo fue en vano.
 
Ella me dijo que mi pobreza de espíritu había alejado a los entes, que a ella nunca le fallaban las sesiones y que nada podía hacer por mí, que lo único que me quedaba era disculparme y declinar a escribir sobre la mujer en la literatura. “Total”, decía mi amiga, “las mujeres solo saben hacer poemas cursis”.
Esa fue la gota que derramó el vaso. Le di de bofetadas a tal nivel que cayó inconsciente sobre el altar de las intercesiones, escupí su rostro, le exprimí los limones sobre los ojos y me marché como lo que soy, una dama.
 
Regresé a mi casa a las 2:15 de la mañana, cansada e indignada. Con un sentimiento amargo, de desesperanza. No era posible que un texto sobre la mujer no fluyera de mis entrañas, siendo que yo pertenezco al gremio. Al gremio de las mujeres, por supuesto.
 
Mi posición económica va de mal en peor: en los últimos meses me escondo del casero y ese pan enmohecido está por terminarse, lo que me obliga a ir al bar de la esquina a emborracharme con ese aguardiente barato que me hace olvidar el hambre y las penas de amor propio. Hoy no fue la excepción. Después de la media noche comienzan a llegar los más extraños seres, esos que jamás vemos a la luz del día. Parecen salir de las cloacas: hombres y mujeres con toda clase de vicios e historias alucinantes que se igualan a los tomos de la historia universal. Créanme.
 
Me senté y la mesa del bar estaba mojada, alguien había derramado cerveza. La sequé con la manga de mi abrigo, una mujer puso unas monedas en la rocola y la canción Me and Bobby McGee comenzó a sonar. Esa voz aguardentosa y hermosa de Janis Joplin cantaba "freedom's just another word for..." pero fue interrumpida por alguien que tropezó con el cable de la electricidad que daba vida a la rocola. Quedó todo en silencio, abucheos, carcajadas que expedían olor a diesel, un ambiente nauseabundo y bastante sombrío.
Una mujer me llevó la botella de aguardiente, un vaso pequeño y un salero, y al rato regresó con una botella de chile que azotó sobre la mesa.
 
Me serví el primer trago, que atravesó mi garganta como un alambre de púas. Esta noche el líquido sabía diferente. El segundo fue peor e iba largarme de ahí pero al levantarme sentí el alcohol circulando en mi sangre, del estómago hacia arriba, pasó por mi nariz y luego se regó en mis sienes palpitantes. Intenté servirme otro trago pero se derramó en la mesa, no en el vaso. Bebí directamente de la botella hasta quedar en un estado de embriaguez que poco a poco me hizo olvidar los sinsabores de la vida. En ese momento una figura extraña se formaba frente a mí, primero transparente y luego corpórea, tomando forma humana y de pronto... ¡Una mujer!
 
Ahí estaba, ahora era visible: ella puso un cigarro en mi boca, aspiré el humo tan profundamente que al exhalar mi visión tenía tanta claridad como nunca antes. En ese momento vi a mi alrededor: mujeres hermosas, mujeres brindaban y reían. En unas mesas recitaban poemas y en otras citaban a los filósofos y debatían sobre los clásicos de la literatura. Podía escuchar de cada una de ellas las verdades más elementales de las letras. ¿Qué era esto? ¿Qué diosas estaban frente a mí?
 
La mujer se sonrió ante mi asombro y preguntó: “¿No era esto lo qué buscabas?”-Le contesté que sí, que había tratado de buscar en vano algo que escribir sobre el rol de la mujer en la literatura, que había leído a muchas mujeres pero que no sabía como explicarlo. Malinterpreté una burla en su mirada. De pronto la reconocí y un escalofrío invadió mi cuerpo: no podía ser real lo que veía. Ante mí una de las escritoras que más he admirado, con su cabello gris, sus manos largas y fuertes que cubrieron las mías, me dijo que había venido a ayudarme. Supe que era imposible haberla visto cara a cara: o yo estaba muerta o ella no era real. Su carcajada hirió mi autoestima, mientras me explicaba que las grandes escritoras son inmortales, que basta con llamarlas y ellas acuden en cualquier momento. Saqué mi libreta, le conté lo que necesitaba hacer este fue el diálogo que sostuvimos.
 
Gabriela Mistral y La Filistea.
 
GM- Acudo todas las noches a este bar a escuchar a las poetas, narradoras y ensayistas. Cada una tiene una fuente de información valiosa que pasarán a las generaciones. ¿Ves la mesa azul? Allí se sientan las poetas, son agudas y silenciosas. Observan, absorben el mundo despacio, a pesar que este da vueltas rápidamente. Nunca las verás detenerse, hacen coincidir las letras como los colores del cubo de Rubik, por más desordenadas que estén. Sin ellas el mundo no tendría magia. ¿Ves aquella mujer que parece un gato, que camina sigilosa y elegantemente como pisando la seda? Es Vania Vargas, acércate ahora y lee en voz alta lo que está escribiendo, porque ahora ella no puede verte.
 
LF- Gracias maestra, de no haber sido por usted jamás hubiera descubierto el secreto de Vania, ella escribió esto: Escribo por imitación, porque la niña que fui quería ser escritora como su tío, y más adelante como muchos otros. Escribo porque me gusta que me cuenten historias y porque me encanta pensar que yo podría tener una buena historia que contar. Escribo porque lo que tengo que decir está detrás de las palabras que pueden salir cuando abro la boca. Escribo porque me cuesta hablar. Escribo porque, si Octavio Paz tenía razón y somos seres de palabras, si no lo hago podría llegar a explotar. Escribo porque no se me ha muerto el asombro, porque me gusta pensar que soy una cronista del mundo interior y exterior que me tocó vivir. Escribo como el náufrago que lanza bengalas desde su isla desierta, en espera de que alguien, en algún lugar, piense que en medio de la vasta oscuridad hay otra vida. Escribo porque voy camino a la muerte y quiero quedarme un poco más. Escribo porque todo el tiempo hay demasiado ruido, demasiadas voces: la gente, los medios de comunicación, los libros; escribo porque es la única manera que tengo para escucharme con atención.
 
GM- Ves, ahora ya tienes material para escribir sobre las mujeres en la literatura. Como ella hay muchas, pero no todas vienen a este bar. Déjame te enseño algo más. ¿Ves la mujer que viene entrando? Ella siempre llega a esta hora, se llama Denise Phè-Funchal. Pide lo mismo de beber y no habla con nadie, excepto con los astros que le dicen su futuro. Ahora viene para acá, no te preocupes, ella tampoco puede verte. No quites la vista de lo que escribe y cuéntame por favor, que mi vista no funciona bien en la oscuridad.
 
LF- ¡Ya lo tengo! Ella ha escrito lo siguiente: escribir es un acto temerario, no por el hecho de que te expongás al mundo, si no porque te exponés ante vos misma antes que frente a los demás. Escribir es un acto de valentía porque sabés que no podés mentirte, que sos vos ante lo que te gusta, ante el arte, ante la capacidad creadora, ante los maestros que has leído y a los que les debés respeto, como respeto le debés al oficio... ahora... por qué escribo... porque me permite mantener la cordura, porque es la única forma de defenderte de la realidad, al menos la única forma que yo he encontrado. Escribir se convirtió en una forma de interpretar la realidad que me rodeaba y de intentar entender los motivos de los otros, sus sentimientos ante sí mismo y ante el mundo, primero en el colegio y luego en la enormidad del mundo.
 
GM- No olvides Filistea, admirar y respetar a cada una de las mujeres que se encuentran en este bar, de primera mano vas conociendo los motivos que las llevan a escribir, como ellas, muchas más que no me alcanzaría esta noche para nombrarlas. Cada una con un sello sobre sus cabezas que las hace embajadoras de aquello que solo puede ser dicho de forma escrita.
 
LF- Maestra, me siento privilegiada, muéstreme a las otras, quiero conocer más detalles.
 
GM- Pronto amanecerá, más vale que recuerdes cada palabra y que las sepas transmitir, de lo contrario no volverás a verme. Acércate a la barra, ahí vas a encontrar a otra mujer que escribe desde los 5 años, que tenía miedo de proclamarse escritora, que usaba otros nombres. Un día arrugó un papel y lo tiró en la basura, lo recogí y ahora te lo doy, harás bien si lo lees.
 
LF - Escribo desde los 5 años, yo dormía con mi hermana en un cuarto del otro lado del patio y ella moría de miedo, así que yo le contaba cuentos, cuando aprendí a leer leía cuentos para poder contarle pero a ella le gustaban los que yo le inventaba así que mi primer "libro de cuentos" fueron unas recopilaciones para ella que tenían más dibujos que texto. Yo guardaba mis cuentos porque la gente que los leía no los comprendía, el primer premio que gané a los 16 años no lo firmé con mi nombre sino con el de mi "novio" y el ganó.
Escribo porque si no lo hiciera estaría loca, o suicida, necesito expresar, y a veces usar otros nombres para decir es útil, permite salir de sí misma sin sicotisarse.
Sigo escribiendo, para calmar a mi niña interior que tiene miedo. -Patricia Cortez-
 
GM- Es hora de irme, si vienes mañana prometo que verás a otras y así todos los días hasta que no quede una sola escritora sobre la tierra...
 
Amaneció y la embriaguez me dejó la boca seca y pegajosa. No supe como llegué a mi casa, no supe si lo que viví fue cierto, aunque mi libreta tiene muchos textos que por ahora es imposible transcribir. Tengo material suficiente para escribir acerca de La Mujer en la Literatura. Lo haré desde la calle, bajo algún puente, sobre una banqueta con olor a orines, sobre una estación de tren, bajo el frío de la nieve, en la banca de algún parque en cualquier lugar menos en esta casa, pues el casero me ha dejado una nota de desalojo irrevocable:
 
"¡Váyase a la mierda!"

July 02, 2013

Cuarta entrega de Tuitcorridos.


Afortunadamente nada tiene de ilegal transportar del Twitter para Blogger otro cargamento de Tuitcorridos. La ventaja de consumir letras e historias a pesar de ser adictiva también es sana. Así que la mercancía tiene doble virtud, nuevamente Chisgarabís con el permiso de sus autores publica otros cuatro Tuitocorridos. Disfrutenlos.

 "CONFESIONES DE INODORO"
Autor: @CadejoPardo

1) Llevaba ya cierto tiempo trabajando para una institución del estado y unos amigos también, en puestos cercanos. (Por capacidad of course)
2) Una tarde particularmente calurosa entré al trono y ya en el pleno trance estaba cuando escuché que alguien entró al baño contiguo.
3) Cada quien en su esfuerzo, de pronto, mi celular vibró discretamente, ante lo cual respondí y dije: ¿Que onda mano, como has estado?
4) Simultáneamente me contestó el interlocutor por teléfono y ¡oh sorpresa! El amigo que entró al otro baño, así que ignoré al segundo.
5) Después de una larga perorata acerca de babosadas (de parte de los 2 fulanos).
6) Los tiempos de conversación cazaron e hice el comentario ¿como siguieron tu hermana y su novio? El del teléfono dijo "Ya mejor gracias".
7) Habían sufrido un accidente automovilístico hacía poco
8) Pero el del baño, incómodo respondió: ¿Y vos que sabés pues, te contó algo su traido? Basta decir que corté la llamada intempestivamente.
9) Le dije: Ya lo sé casi todo, así que me contás bien o te saco de allí ahorita y te tiro al corredor todo cagado.
10) Me contó como su hermana no podía deshacerse de su traido, que varias veces había intentado mandarlo a la chingada.
11) Así que inventó que había estado saliendo conmigo, estaba enamorada y embarazada, y que como yo era protegido de ciertos funcionarios...
12) Era intocable. Yo no sabía que hacer, estaba enojado y molesto, cité a la hermana del fulano. Hacía un par de años que no la veía.
13) La confronté pero resultó que había salido de la adolescencia muy bien favorecida, y no se como, terminamos saliendo.
14) Durante 6 meses, para martirio del hermano y regocijo mío. FIN.


"PASTILLA DESINFECTANTE"
@alegalvarez

1. era un día como cualquier otro en la vida de un ingeniero, andaba éste supervisando proyectos en algún lugar lejano, razón por la cual
2. decidió comer algunos trocitos de queso importado que su compañero de viaje le ofreció. todo era risas y sonrisas mientras al fondo de
3. podían escuchar las notas de alguna canción que se me escapa de la memoria en este momento. la aguja del velocímetro se quedó estática
4. en el 120, la oscuridad se hizo presente y con ella, la imperiosa necesidad de obrar debido a la intolerancia a la lactosa que obvió
5. el protagonista al atipujarse de queso! en la primer gasolinera detiene la marcha para hacer lo que correspondía. nuevamente actuando con
6. arrebato y sin medir las consecuencias se dejó ir como qués macho al baño sin percatarse que, como en Venezuela, el papel paca no alcanzó
7. es así como recurre a su ingenio, y agradeciendo a urbano madel por su consejo del día, procede a despojarse de uno de los tres calzones
8. que posee para culminar con el aseo correspondiente. la pena de dejar expuesta la pieza de seda (manta) lo obliga a ocultarla dentro
9. del depósito de agua. tamaña sorpresa se habrá llevado la siguiente persona en utilizar el baño al jalar la manecilla!! FIN.

autor: @cgarciag

1. La presentación de no sé qué número de la Revista Íncubus era en la bodeguita.
2. Yo vivía en Chimaltenango y sabía que no podía quedarme muy tarde.
3. Llegué puntual a la cita, pero como no empezaba el asunto, le dije a Fredy que me vendiera la revista por adelantado.
4. Le pagué con un billete de 50. Él no tenía vuelto, así que acordamos que se lo pediría cuando me fuera.
5. Media hora después caminé hacia la cuarta avenida, donde tomaba el bus hacia la 20 calle.
6. En la 20 calle se parqueaban las camionetas que me llevaban a Chimal. Era un lugar famoso porque asaltaban.
7. A mí nunca me han asaltado en la ciudad de Guatemala pero esa vez estuve cerca.
8. Estaba parado en la cuarta avenida, esperando el bus, cuando un chavo de los pegamenteros se acercó caminando.
9. "Dame todo tu pisto", me dijo.
10. Yo le dije: "No tengo" y me metí las manos a la bolsa del pantalón.
11. Así me di cuenta que de verdad no tenía pisto, que no le había pedido mi vuelto a Fredy.
12. "Va pues, tranquilo, no te metás las manos a la bolsa", me seguía diciendo el chavo.
13. Literalmente me saqué las bolsas del pantalón y así le demostré que no tenía dinero.
14. El chavo siguió su camino. Yo regresé a la bodeguita a pedirle mi plata a Fredy y llegué a mi casa sin novedad.
15. Nunca pude agradecerle al compa su amabilidad de recordarme que no llevaba efectivo.
16. Fin.

"VIDA PERRA"
Autor: @josejoaking 


1. Cuando éramos pequeños con mi hermano tuvimos una chihuahua llamada Canela. Fuimos felices con ella.
2. Murió cuando todavía éramos patojos. Metimos el cadáver en una caja de cartón.
3. En la caja pusimos frases con marcador: ¡Adiós Canela! ¡Te extrañaremos!
4. Junto con mi hermano y un amigo entre risas hicimos una procesión funeral, cargando en hombros la caja.
5. Fuimos al barranco y tiramos la caja.
6. Aunque la extrañé no recuerdo haber sentido tristeza por la muerte de la Canelita.
7. Años después, ya adultos, a mi hermano le regalaron un perro, el Pichu.
8. El Pichu siempre me ladraba cada vez que yo llegaba a casa de mi hermano. Llevó un tiempo hacerlo amigo.
9. Es un alma libre, sale a la calle cuando quiere y vuelve cuando quiere. Sus ladridos son sonoros.
10. Cuando ya me había hecho su amigo y llegaba en carro y me lo encontraba en la calle le bocinaba.
11. El Pichu me reconocía y reconocía al carro. Corría a la par del carro algunas cuadras, contento.
12. Cuando estacionaba frente a la casa de mi hermano, se paraba en sus patas traseras y se asomaba por la ventanilla, con la lengua de fuera.
13. Ahora el Pichu está viejo y muy enfermo. Parece que se muere. Ya no ladra tan fuerte.
14. Cuando muera el Pichu, esta vez sí me dará tristeza. FIN.



June 09, 2013

Paula, Isabel Allende.


De la escritora Isabel Allende he dicho varias cosas. Entre ellas, que el mejor libro fue Afrodita y también que me negaba esquizofrénicamente a leer Paula. Tenía mis razones, aunque usted no lo crea, entre ellas que siempre he detestado que alguien haga misas y piñatas a causa de una tragedia y que por supuesto saque provecho (dinero) de la víctima y que seduzca al lector morboso. Estoy equivocada, o como quièn dice se me escapó un pescado de la red, intento atraparlo pero se me desliza de las manos.


El pez por la boca muere dice el refrán, refrán que me alcanzó y me pescó, ahora soy yo la que está en la red. ¿Cómo vine a parar aquí? No sé, sólo sé que estoy leyendo Paula. Que lucho como ese pescado intentando regresar al mar, a vivir entre las aguas a luchar con otros monstruos de mar gigantes, a esconderme entre las cuevitas o entre las anémonas lo que me llevaría a ser un pez payaso, lo más raro de todo es que no sé nadar, quedo descartada como pez, pero no de payaso. (sigamos. . .)


Tengo una calcomanía que dice: "ser payaso es exponer el alma al viento frío, desnudarse de manera total para que el otro que vea todas las debilidades que tenemos dentro" -no sé quién lo escribió- sólo sé que esto aplica ahora que leo a Isabel Allende en Paula.
Todas las personas que conozco y leyeron el libro han llorado, y cómo no, el principio es triste. Muy triste. Isabel Allende nos comparte su sufrimiento desde el primer párrafo, su hija en coma y ella le dice: "hija si tu resistes yo también resistiré", como un viento frío, así comienza, asi expone al lector que no está en una novela inventada, el lector lee a una madre. El lector se quedó desnudo. Expuesto.


El lector, -y antes que siga hablando en tercera persona como "desordenada mental" debo decir que el lector soy yo y quién se identifique- familiarizado con la escritora debe sentirse muy privilegiado al saber que no llorará solo y que conocerá un estilo de narración único y que tomado desprevenidamente soltará la carcajada. Del llanto al descubrimiento de un linaje. Creo que se nos caerá el maquillaje. Introspección le llamaré a la primera parte.



P.D. cuando avanze en la lectura, avanzaré en la reseña. Arrieros somos. . .
P.D. 2: ¡He dicho!





June 08, 2013

TUITCORRIDOS -tercer cargamento-


¡Quién lo imaginarìa!

Con esta entrega y llevamos 3 entregas de Tuitcorridos de 4 kilos de letras, espacios, signos de puntuaciòn y por supuesto el peso y la pureza de la historia detràs de cada uno de los autores. Vean, que como punto principal todos tienen "intriga" punto de màs para hacerlos atractivos porque no siempre es el final que nos esperamos, eso de alguna forma acentùa el estilo de un Tuitcorrido que evita meternos en la tragedia.

¡Basta! que es hora de presentarlos y consumirlos.


"MAÑANA DE SÀBADO"
@OraBx


1. Durante mi temprana adolescencia, la casa donde vivíamos con mi familia tenía un garaje de forma alargada.

2. En él, cabían dos carros, uno detrás de otro.

3. Para sacar el carro del fondo, había que mover primero el carro de atrás; el que quedaba frente a la puerta de la calle.

4. Regularmente, los sábados usábamos el carro que menos se usaba entre semana, que era el que se estacionaba al fondo.

5. Lo que narro ocurrió un sábado, que pintaba como uno cualquiera.

6. Escuché desde mi habitación, cómo abrían la puerta del garaje, y cómo mis padres encendían los motores de los carros.

7. Oí cómo salió el primero y luego, un silencio más o menos prolongado, seguido de los gritos destemplados de la empleada doméstica.

8. Al instante en que salí de mi habitación, observé cómo mi papá corría hacia la calle, atravesando la puerta, y a mi abuela detrás.

9. No entendía lo que ocurría… todo era caótico. La empleada seguía gritando, ahora acompañada por mi abuela.

10. Por un instante, mientas yo corría hacia la calle tras mi papá, los gritos cesaron.

11. Al llegar a la puerta, vi una imagen que quedó para siempre grabada en mi memoria.

12. Mi padre estaba congelado, frente al carro en donde mi mamá se encontraba…

13. Al lado de la puerta del piloto había un hombre armado con una pistola, encañonándola directamente.

14. El miedo se reflejaba en el semblante de mi mamá. No pude observar la expresión de mi papá, porque estaba de espaldas a mí.

15. Todo ocurrió en instantes, que en mi mente parecieron horas.

16. A tiempo que apareció otro hombre acercándose por el lado del copiloto hacia el vehículo.

17. El primer hombre abrió la puerta al lado de mi madre, y tirándola del pelo, la obligó a salir.

18. Desde donde yo estaba, veía que los labios de los hombres se movían, pero no alcanzaba a oír lo que decían.

19. Se introdujeron rápidamente al carro, y sin más, salieron huyendo.

20. Vi entonces que mi padre se acercaba a mi mamá, y entonces me acerqué a ambos.

21. Mi mamá estaba muy alterada, pero aun así, nos aseguró que estaba bien.

22. Luego de tranquilizarnos todos un poco, mis padres dieron parte a la policía.

23. No teníamos muchas esperanzas de volver a ver el vehículo.

24. Para nuestra sorpresa, tres días después, la policía nos notificó que había aparecido.

25. No tenía ningún daño. Sólo la llave y la llanta de repuesto faltaban.

26. Mi abuela afirmaba que eso había sido gracias a que ella había hablado con la señora de la carnicería de la esquina.

27. Se decía que esa señora tenía un sobrino que era militar. Otros afirmaban que tenía un sobrino que era delincuente. Tal vez era el mismo

28. En fin; haya sido por la intervención del famoso sobrino o por pura buena suerte, el carrito regresó a nosotros.

29. De hecho, hasta yo lo utilicé para ir a la universidad. Fin.



"¿ONTA MI CARRO?"
@FernandoRamosB

1. Aquí una historia. No tiene narcos, ni balaceras. Llamaré don Luis al protagonista, para proteger su  identidad.

2.  Era don Luis abogado, de los que con nadie se meten, ya ni siquiera litigaba. Tenía su oficina en la zona 4 y afuera parqueaba su carro.

3. Un día, al finalizar la tarde, dejó el trabajo y quiso ir a casa, pero la mala suerte se interpuso y no encontró el carro.

4. Pasado el susto, regresó a la oficina y llamó a su hija, no existían entonces los celulares, para que llegara por él.

5. Don Luis era olvidadizo y no era raro que dejara el carro abierto y con la llave puesta, fue lo primero que le reclamo la hija.

6. Resignados fueron a la policía a poner la denuncia.

7.  Tres días pasaron y el carro no apareció. Al cuarto recibieron una llamada.

8.       — ¿Es usted don Luis? —Sí, respondió don Luis.

9.    — Lo llamamos porque tenemos su carro, estaba abierto y nos lo llevamos, pero si quiere recuperarlo tiene que pagar Q300, le dijeron.

10.   — ¿Qué?, balbuceó don Luis. —Sí señor, le dijeron, son Q300, es lo que costó hacerle el servicio. — Pero yo no pedí ningún servicio.

11.   — Tiene razón, usted no lo pidió, pero nosotros lo hicimos, fue por confusión, no teníamos que llevarnos su carro, pero pasó.

 12.   — Disculpe las molestias, aquí lo tenemos en el taller, puede venir por el carro cuando quiera.
 13.   Don Luis fue por su carro y le explicaron que se parecía al de una señora que pidió que lo recogieran, de ahí la confusión.

14.   Don Luis amenazó con demandarlos por robo y ya no le cobraron los Q300. FIN.


@EsabocaReloaded

1. Cuando mi Papá aún vivía, las fiestas de fin de año era obligatorio pasarlas en familia. Navidad en la finca, Año Nuevo en la casa.

2. Ese fin de año empecé a salir con alguien, así que me vine de la finca el 26 para pasar unos días juntos. El 31 me llevó a casa a las 6.

3. Mi Mamá sólo me vio entrar con el maletín, pero no dijo nada. Ya estaba en la casa para pasar el Año Nuevo en familia. Era lo importante.

4. A las 8 el fulano me llamó a decir que a su amigo JA que iba a Pana, se le arruinó el auto por Chimaltenango y que había que rescatarlo.


5. ¡Teníamos que ayudarlo a pasar el Año Nuevo con sus hijos! Le conté a mi Mamá del amigo tirado en San Lucas (!) y que yo volvía a las 10.

6. Salí de la casa con mi bolso de mano y nada más. En realidad el amigo estaba por Tecpán y decidimos que lo mejor era llevarlo a Pana.

7. Terminada nuestra buena obra de la noche, fuimos a buscar hotel para quedarnos. ¿Habitación disponible en Pana el 31 de diciembre?

8. Empezamos por los hoteles bonitos, pero tuvimos que bajar de categoría. Finalmente encontramos habitación en un hotel de mala muerte.

(Y cuando digo de mala muerte, me refiero a sábanas casi de plástico, almohadas apestosas de bodoques de algodón y arañas en el techo).

9. Al día siguiente tuve que comprar ropa, unas sandalias y artículos de aseo personal. La ropa que llevaba puesta era puro look capitalino.

10. Dos días más tarde, regresé a la casa. Mi Mamá apenas me dirigió la palabra por toda una semana. Fin.



@alegalvarez

1. por razones que no vienen al caso, un día paré de ayudante de tuc tuc y al responder al llamado de una señora que recién salía del mercado

2.con sus canastas y bolsas llenas, al piloto y a mi nos sucedió algo que a cualquier persona le eriza los pelos y le pone chinita la piel
3. resulta que al llegar al destino al que la señora se dirigía, que por cierto era el cementerio de la localidad, ésta olvidó una canasta de
 4. regular tamaño, como es costumbre por estos lares, previo a realizar la devolución de la canasta, decidimos shutear su contenido
5. !!poniéndose blanco como una hoja de papel y soltando un gran poder de Dios el piloto mostró el contenido de la bolsa una cabeza y una mano!
6. una cabeza de ajo de cunén, quiché y una mano de limón criollo. de la señora no volvimos a saber nunca más.