
Después de darme cuenta que mi ídolo, (casi tótem para mí) a seguir, se me esfumó como la arena entre los dedos, me dí a la tarea de platicar con El Gran Arquitecto y a son de broma -eso siempre pasa en nuestras tertulias- le dije que me diera la 'hereje oportunidad' de elegir cambiar mi materia de ser humano perfecto para saber que se siente parecer o ser otra .
Él, con esa palmadita en la espalda que a veces dá a sus "criaturas" que por cierto cae en los huevos, cuando uno lo que espera es una respuesta concreta-real-materializada , me dijo: ¡Adelante cerrá los ojos e imaginate lo que vos querrás!, -una oferta tentadora- así que con mis ojos que he repetido hasta el cansancio son azules como el mar, pero que se transforman en dos bellos círculos cafés- lo ví y respondí: "Que conste, pero dame sensaciones , no solamente me emocionés con imágenes".Entonces empezó lo bueno:
Fueron 77 minutos de profundo éxtasis:
Minuto 1 al 10:
Estaba en una roca en la montaña más alta de algún lugar de África, con nuevo plumaje, recíen parece estaba saliendo de una terrible depresión, porque tenía una bola de fuego -casi literal- en el estómago, la acidéz empezó a subir hasta mi garganta no la pude contener así que empezé a expulsarla por el pico, eran llamas de fuego y aunque intentaba no seguir vomitando -porque era en extremo doloroso-, solamente tenía fuerzas para eso. Ahora comprendo a los dragones, (poeshitos).
Después que salió la última flama líquida la escupí y empezé a volar, circunvolaba los valles, las montañas, los mares , casi tocaba los rayos del sol (¿Como te quedó el ojo pinche Icaro?) y cuando copulaba con el viento, zasss!! que llegó el segundo 60, del noveno minuto. Me sacaron tarjeta roja como quién dice!.
Minuto 11 al 20.
Estaba rodeado de esposas -cuasi atalayas- que no querían separarse de mí, era tan seguro que ni en la más austera ciudadela podía una guarnición completa sentirse tan segura, estaba ahí como gigante levitando por miles de años, rotando sobre mi eje, saboreando las alabanzas de los que me llamaban Zeus, tan poderoso era que me dí el "pagano lujo" de mirar por encima del hombro a todos los demás planetas que corrían en la misma pista, hasta podía robarle al sol mas rayos que ninguno, mis lunas parían yo observaba la dilatación cual varón en celo dispuesto al ataque nuevamente. Ahh que delicioso ser Júpiter!
Minuto 21 al 30.
Lo que fuí a continuación no es comparable ni con la relajación mas alta de las sesiones de Yoga, (¡Ni el cielo es el límite!). Contemplé desfiles de beduinos , almacené los secretos mas grandes de las princesas de las mil y una noches, ví salir genios de la lámparas, muchas veces también los pies delcazos de Alí y sus 40 compinches, hacían surcos en mis milímetricos granos de arena, desafié hasta el mismo sol elevando la temperatura mucho más que él , fuí sarcófago de reptiles, tuve el poder de crear espejismos y me burlaba ¡Mu ha ha ha! de los sedientos. Sí, éstos minutos fui el Sáhara no quiero imaginar que vendrá despues...
Minuto 31-40
Ahora puedo presumir de haber tenido una buena cola; es decir. . . una cola grande, que todos querían acariciar, la contoneaba cuando galopaba junto a mi macho y eramos dueños de los collados, no tenía espuelas, ni el hierro candente había marcado mi piel marrón, yo escogía mi amo, saciaba mi seca garganta de los arroyos observando como el sol se refleja en las diáfanas aguas. Las leguas ante mis fortalecidas piernas se hacían metros, ningún caporal podía pagar el precio de una yegua salvaje como yo. Pero lamentablemente se terminaron los diez minutos . (quiere llorar, quiere llorar).
Minuto 41-50
Me encontré de pronto en una mano temblorosa, transpirada, era la herramienta de un chiflado que se atrevía a morderme, me tiraba al suelo, me levantaba, en verdad nuestra relación fue masoquista, me llenaba de tinta y cuando no le gustaba lo que escribía me restregaba las culpas, pero solamente yo sabía sus secretos, era su inseparable amiga, aunque inusitadas veces me besó después de haber creados sus obras maestras, yo seguía siendo leal. Según lo había acompañado en noches de insomnio, en días soleados (nótese el sol nuevamente) en enfermedades, pero nadie como yo para transcribir sus ideas, ¡Sus fabulosas ídeas!, ¡¡Dios porque no me dejaste por años ser la pluma de Kafka, ¿Por qué? ¿ Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Porrrr..... -lo siento tu tiempo se ha terminado-
Minuto 51-60.
Ni hablar: al César lo que es del César, la maravillosa sensación de haber sido por minutos una pluma, fue un complót para que mutara en la obra contemporánea elemental desde que se creó en adelante, en diez minutos experimenté la voracidad de un lector que corría página por página para empaparse de la doctrina del Coronel Aureliano Buendia, en mis pagínas sentí el olor de los "sobacos golondrinados" de José Arcadio Buendía, Melquiades me dió la receta alquímica de los pescaditos de oro, vi como la loca de Remedios la Bella, manchaba con caca las paredes siendo ésta la única lúcida descrita de Macondo (¿what?).
Los minutos contados colapsaron y dejé de ser Cien años de Soledad, pero sin duda Cien años de Soledad, nunca dejará de ser. (Gracias Marquez).
Minuto 61-70
En estos minutos una aguja no dejó de hacerme cosquillas, intentaba moverme de un lado a otro y por donde sea me pellizcaba yo era la sensación del momento, un poema cantado con una voz maravillosa que ha taladrado los oídos mas "bélicos" de cualquier individuo, fuí la canción Imagine de Lennon, si el Gran Arquitecto les concede un deseo parecido al mío, por favor no se olviden de pedir ser ésta canción, si han estado tristes porque la máquina de la esquina se tragó sus monedas y no pudieron sacar un chicle, verán lo que se siente estar en un cuarto inundado de humo canábico, (¡Peace and Love , loco!) y pasartela riendo como lo harían los nerds viendo Tom y Jerry, la parte que mas risa me daba es cuando la aguja de la consola tocaba ... "and no religion too".
Minuto 70-77
Esta vez estaba en una mesa de diseño, el personaje que me estaba diseñando se me hacía conocido, ví seres alados que le llevaban las herramientas y sus sabias sienes palpitaban al momento de tomar las decisiones y medidas nanométricas que trazaban sus sabias manos, si cortaba algo lo hacía con tanto cuidado que nunca se asomó algo parecido al dolor, su mirada penetraba mis átomos, los descifraba, ¡ESPEREN! Él diseñó los átomos que a la vez formaban las moléculas que me integraban, yo estaba absorta, petrificada, atónita y todos los sinónimos que existan.
Y la orden semántica de un gesto que me dijo "estás lista" me dí cuenta que era YO, estos fueron los mas gloriosos siete minutos que viví, en mi propia creación, y volvió a darme esa palmadita en la espalda, me dijo cuanto tiempo queres estar así? y yo con los ojos llenos de lagrimas ( sí, chillé. Y ..y...y?).
Y se fue....dejandome con toda una vida en las manos.
I love You Father!
