Este símbolo de equilibrio , fue lo único que se me vino a la mente para este tema.
¿Ta chulo verdad?
Me siento como el leproso aquel que tenía que cubrirse la cabeza con ceniza , andaba con su campanilla y gritaba por todos lados, ¡Leproso, Leproso! los demás se hacían a un lado pero el muy guarro leproso debajo de la vestidura cargaba su verdad. -Pues no hay que ser, Chato! digo, también nosotros tenemos nuestro corazoncito rojito y palpitador- ¡Caray, que discriminación!
En una galaxia retirada de la faz de la tierra, debe existir -lo afirmo- un remitente clarividente que me ha estado poniendo en las manos información seductora acerca del comportamiento espartano que mantienen algunos líderes mundiales frente a la masas.
Me toca cada dos por tres sacudirme los inorgánicos complejos de conocimientos -quizá axiomas- para sumergirme entre la información que me ha caído en las manos, pese a que algunas veces me aferré a la superchería de la publicidad o de lo que es público, porque según yo, estaba en lo cierto (creía que tenía los pelos de la burra en la mano pues!).
Pero ¡Eureka! la Caja de Pandora, se abre ante mis ojos y descubro cada vez cosas simples pero sabias, que me obligan a hacer una pausa y afirmar.. ¡Pero si es obvio, por qué no me di cuenta antes! Como buena guatemalteca, le echaba la culpa a mi edad, al calentamiento global, a la inflación etc. Es decir, buscaba un culpable y me hacía a un lado dejando mi responsabilidad íntegra, para no sentirme mas avergonzada por mi falta de búsqueda.
Dividí mi vida en ciclos de 5 años, que en total serían 6 , y en cada uno he encontrado un patente cambio, desde físico hasta intelectual, ahora a mis 30 años, (perdón al gremio de mujeres por faltar al artículo No. 1 de nuestra constitución por decir mi edad) me veo de pie en una cuerda floja, perfectamente en equilibro, desde el centro veo a los extremos y no quiero pertenecer a ninguno de ellos, rehuso, pero las dos ofertas son tentadoras, las dos me guiñan el ojo, me llaman con el índice, me dicen «Échate pa'ca bomboncito» , pero no!, no me convence defender ninguna de las dos partes -al menos no a morir- , a cada una le doy su parte de razón.
Hasta ahí todo bien.
Voy a tener que hacer una reunión basada en la sinceridad con esas dos prestigiosas influencias que tienen al mundo tirandose de los pelos, o como decía Cantinflas que si los "colorados o los verdes", que si la izquierda o la derecha. No hay derecho que las personas que vemos los dos lados buenos o rescatables de las dos partes, -por supuesto los lados malos también- no quepamos y estemos con nuestra banderita a media asta.
Somos excluídos, nos hacen el fúchila, somos como tigres sin rayitas, no nos definimos, no somos ni chicha ni limonada, nos etiquetan, nos llaman ignorantes de alto honor, nos hemos ganado miles de etiquetas porque tenemos el "don de la duda" , porque tampoco pactamos con los extremos y no usamos playeras que nos identifiquen, o sea le vemos los "asegunes" a cada propuesta que oímos desde el estrado.
Recapitulemos, bueno no ustedes, sino yo que soy la que estoy aquí de "escribiente" , no me quiero hacer la sueca con lo obvio, pero la conciencia no me dejaría tranquila por el resto de mis días si no digo lo que me parece, extenderé una carta hablada a mis dos litigantes que me exigen me definan, se pelean en mi mente para ver con cual voy a unir lazos a quién le voy a dar el "SI".
Mi carta hablada dira los "pros y contras" desde mi altivo pero humilde punto de vista.
Un cafecito?