
Me gustaría antes de todo darle las gracias a El Chejo y Mr. Raspútin, muy amablemente me invitaron a hablar ocho cosas sobre mí, y no quiero parecer petulante, pero créanme que por ahora no tengo mucho que decir sobre "yo", poco a poco aquí en Chisgarabís se irá conociendo más de mí. Gracias por la invitación, quiero darle prioridad a personajes como los siguientes por ahora. Abrachos y Bechos!
Hace poco tuve la oportunidad de leer un libro de Dominiquie Lapierre que se llama "Los Héroes de la Ciudad de la Alegría", éste libro con ilustraciones fotográficas, (pleonasmo intencional) descubre a los hombres y mujeres que han participado en la vida comunitaria de las familias -en exageración- pobres de Calcuta, y sumándole a eso enfermedades mortales como lepra y tuberculosis, debido a las condiciones de vida que por allá se respira.
Bien.. este libro tiene aproximadamente 21 años de haber sido publicado , a diferencia de los libros de cuentos de Disney con finales felices, esta comunidad aún sigue siendo afectada , aún se perciben las mismas condiciones o quizá un poco menos gracias a la ayuda de gente que a estas horas mientras yo escribo escribo esto y tú lees, están trabajando para dar una pequeña ayuda o solidarizarse con gente que la pobreza extrema es lo único que han visto desde que nacieron.
Uno de los pocos libros que tiene un título tan atinado para llamar héroes a las personas que dejaron atrás incluso riquezas para acomodarse en un cuchitril y vivir al tú por tú, con gente que carece incluso de las tres comidas diarias , ¡Ejem, qué digo tres comidas diarias! "del alimento para poder sobrevivir en un lugar tan pobre". Un sacerdote Francés, un exitoso vendedor de camisas en Inglaterra, una mujer que aún con ocho hijos ayuda a un leproso, un médico estadounidense y la más famosa entre ellos , la Madre Teresa de Calcuta, figuran como unos de los heroés de este lugar llamado así: "La Ciudad de la alegría".
En todas las fotografías que este libro tiene se ven a los pequeños niños esclavos trabajando en lugares con muy poca luz, utilizando la mayor fuerza posible que sea necesaria para enderezar tubos, clavos y cualquier cosa que pueda ser reciclado para obtener alguna ganancia, o niñas que con sus hábiles manos trabajan unas alfombras o telas que son vendidas en grandes cantidades de dolares que exige la "high society", o el más común oficio de todos, estar metidos entre toneladas de basura buscando desde alimento que han tirado en los mejores hoteles si es que llegan a tener la suerte de arrebatárselos a los buitres en las batallas por obtenerlo.
Todos ( y no es ironía) se ven felices, aún en las miserables condiciones de vida que les toco presenciar. Encuentran diversión con las semillas de algunas frutas para utilizarlas de canicas (bolítas, balitas, bochas, bolíndres, metras, boliches o cincos) para disfrutar aunque sea un momento y olvidar las alucinaciones provocadas por la desnutrición. Ni hablar de lo que significa que alguien consiga papel para poder fabricar un 'barrilete' (papalóte, cometas etc;) , ni el cielo es el límite.
Los rostros de las pequeñas niñas que celebran en ocasiones vestidas de Scheherezada , el personaje inmortal de Las Mil y una noches, o mostrando algunos altares a Buda, celebrando en festividades musulmanas no olvidando su pobreza pero sí sonriendo en (la) su ciudad de la alegría.
La lucha constante del trabajo en los rickshaws , (un carruaje construido en japón que es halado por la fuerza de un hombre), ésto equivale a cualquier peso capaz de soportar cualquier máquina que ahora se utilicé para transportar cargas, causando deformaciones en el sistema óseo por la fuerza extrema que se ocupa para conducirlos, y ni hablar de cuando llega el Monzón, estos hombres con el agua casi pantanosa hasta el pecho , y pateando cadáveres de ratas al caminar; víctimas de tuberculosis muchas veces y nada más consumiendo una porción pequeña de comida al día, logran sacar su trajín diario viviendo por supuesto en La Ciudad de la Alegría.
Para mí una tremenda lección de superación de elegir entre , la felicidad como hábito y parte de nuestra vida aún en los momentos mas 'hijueputas' que podamos estar atravesando , una lección de valor y "de amor al prójimo" que mutó en acción al ver los rostros de las personas que dejaron sus comodidades, obtienen de los habitantes de la ciudad de la alegría, caricias con manos mutiladas por la lepra o por cuerpecitos con gruesos vientres por los parásitos, como pago a los héroes por estar con ellos y compartir
Trataré de ser lo más explicita posible (no puedo mostrar una foto) pero se puede ver la alegría y casi presunción de los hermosos niños de Calcuta, en poses de orgullo porque algunos -que por cierto son poquísimos- pueden ir a la escuela y se les ven a todos con pedazos de hojas rotas que muchas veces no se ven aún en la basura, y ellos las muestran a la cámara con el más tremendo orgullo que se puede ver a un niño, como si estuviera abrazando un valioso video-juego.
O aquellos que crían mascotas o peces de colores para que los niños que han sido favorecidos por la suerte , es decir, los que tiene medios para comprarlos, puedan tenerlos en su casa como mascota. Juegan algunos en charcos y ahí se entretienen con peces, no hace falta imaginar que algunos no tienen ropa mucho menos zapatos, y todo esto recordemos con la mayor de las sonrisas.
Luego se ve a un hombre que tiene a su lado muchos niños que sonríen ésta vez más felices, ellos son los hijos de algunos leprosos que este héroe pidió cuando fundó una casa donde les daba de comer , alfabetizandolos después -claro está- de haberlos sanado de tuberculosis, lepra o parásitos. Esta hogar iba a cerrarse pero Dominique Lapierre, llevo las ganancias de su libro, "La Ciudad de la Alegría", y fue ésa donación la que sirvió para no dejar morir un lugar que era el paraíso terrenal de muchos.
Moralejas de este libro -con pocas letras pero muchas ilustraciones que hablan mas que cualquier libro gordotote- muchas, muchas moralejas, tantas que me vería hasta ridícula expresando cada una de las que se han guardado en mi corazón rojito de sangre, pero que me hicieron sentirme dichosa por pertenecer a esta raza humana, sí a ésta que es feliz en esas viles condiciones , y ser testigo del ejemplo de esos maravillosos seres humanos que nos permiten recordar que sigue habiendo espacio para la misericordia.
Gracias a Hernan Zin que me permitió colocar algunas fotos en sus viajes a Calcuta, las coloco aquí para que las vean y observen la vida de esta gente en este siglo, si un día puedo colocar las del libro no duden que daré un "update" a este tema para compartirlas.
Termino con un pequeño episodio del encuentro de Lapierre con la Madre Teresa, cuando éste le llevo cierta donación, al ver la necesidad él le dijo: «"Madre, esto no es más que una gota de agua en el océano de las necesidades"» Ella le contesta: «"Si esa gota no hubiese venido a unirse al océano, se notaría su falta"».
Arrivederchi.